Rosh Jodesh

El primer mandamiento que les fue entregado a los judíos como pueblo fue la mitzvá de Rosh Jodesh, el “Nuevo Mes”:

«Y Dios le dijo a Moshé… en la tierra de Egipto… Este mes es para ti, la cabeza de los meses. Primero es para ti de entre los meses del año» (Éxodo 12:1-2).

 

«Rosh Jodesh» {ראש חודש} en hebreo significa «el comienzo del mes» y literalmente significa «la cabecera del mes». Rosh Jodesh está representado por el avistamiento de la luna nueva (la primera astilla de la luna).

 

Si bien Rosh Jodesh no es un moed (tiempo señalado), es un tiempo que debe ser reconocido y celebrado. En Números 10:10 encontramos instrucciones para tocar el shofar, ofrecer ofrendas y sacrificios como recordatorio de que Di-s es nuestro L-RD y Di-s. En el Salmo 81: 3 también vemos una referencia a tocar el shofar el día de la luna nueva.  

 

El Salmo 81:3 dice: «Tocad la trompeta en la nueva luna, en el día señalado, en el día de nuestra fiesta solemne»

 

Las tradiciones de Rosh Jodesh varían en todo el espectro del judaísmo. Las tradiciones van desde reuniones para leer la Torá hasta comidas festivas, lecturas y cantos inspiradores. La observación de Rosh Jodesh también nos ayuda a reconocer el comienzo del nuevo mes lunar, por lo que es costumbre decir TOV JODESH, buen mes

Le fue dicho al pueblo judío que el mes de Nisán, el mes en que ellos dejarían Egipto, sería el primero de los meses y que desde entonces tendrían una responsabilidad nacional de contar los meses y de crear un calendario judío que estuviese basado en el año lunar.

 

Las mujeres y Rosh Jodesh

Para las mujeres, Rosh Jodesh, el primer día del nuevo mes, es considerado una mini-fiesta como recompensa por no haber estado dispuestas a participar en el pecado del Becerro de Oro.

Después de la entrega de la Torá en el Monte Sinai, Moshé subió a la montaña por 40 días para recibir los 10 mandamientos. Como resultado de un pequeño error de cálculos, los hombres judíos creyeron que Moshé había muerto y le pidieron a Aharón que les hiciera un «dios» para que estuviera con ellos en el desierto.

 

«Y Aharón dijo: Tomen los aretes de sus esposas, hijos e hijas, y tráiganmelos» (Éxodo 32:2). Las mujeres escucharon y se rehusaron a entregar sus joyas a sus esposos, pero dijeron: «¿Ustedes quieren hacer un becerro que no tiene poder para salvar? No los vamos a escuchar». Dios les dio recompensa en este mundo, que ellas cumplirían Rosh Jodesh más que los hombres, y en el mundo venidero ellas tendrían el merito de renovarse como Rosh Jodesh (Pirkei d’Rabi Eliezer, 45).

¿Por qué de

bía ser ésta nuestra recompensa? ¿Cuál es la conexión entre el hecho que nosotras no hayamos querido entregar nuestras preciadas joyas para el funesto proyecto del Becerro de Oro y el concepto de celebrar la reaparición de la luna cada mes?

 

Las mujeres tuvieron la habilidad de ver más allá de la aterradora situación que el vivió pueblo judío después de que Moshé subió a recibir la Torá y se retrasó en su regreso. En lo que se refiere a los hombres judíos, toda esperanza había sido perdida. No había líder, ningún pastor, nadie que los guiara a través del desierto rumbo a Israel. ¿Cómo podía haberse retrasado Moshé? ¡Seguramente estaba muerto! Y, de hecho, el Midrash nos cuenta que el Satán le mostró al pueblo judío una visión de su adorado líder recostado sin vida en una cama en el cielo, para asustarlos nadie que los guiara a través del desierto rumbo a Israel. ¿Cómo podía haberse retrasado Moshé? ¡Seguramente estaba muerto! Y, de hecho, el Midrash nos cuenta que el Satán le mostró al pueblo judío una visión de su adorado líder recostado sin vida en una cama en el cielo, para asustarlos.

 

Pero a las mujeres no se les pudo convencer de hundirse en tal absoluta desesperación. Cuando las cosas parecían oscuras y sin esperanza, ellas supieron que la luz estaba a la vuelta de la esquina. Paciencia y confianza en Dios era todo lo que se necesitaba para pasar los «malos» tiempos y llegar a los buenos. Como la luna, que se hace cada vez más brillante y grande sólo después de haber desaparecido por completo en la oscuridad, ellas supieron que los buenos tiempos estaban en camino. Para ellas, era imposible que Dios las hubiese abandonado justo después de haber recibido la Torá 40 días antes. Ellas estuvieron dispuestas a creer en el poder de la renovación y a confiar en Dios sin importar cuán difíciles parecían las cosas.

 

Rosh Jodesh es una ordenanza que combina alegría, música y obediencia a Dios.